mercredi 29 juin 2016

Fieret y Tichý : a marginal, marginal y medio

28 de junio de 2016, por Lunettes Rouges



(Artículo original en francés, aquí)





Gerard Petrus Fieret, sin título, sin fecha (1965-75)




Hace seis años el Fotomuseum de La Haya consagraba una exposición a tres artistas marginales : Miroslav Tichý, Gerard Petrus Fieret y Anton Heyboer. Sé poco del tercero, pero dos exposiciones recientes me dieron la oportunidad de volver a ver a los dos primeros y de sentir mejor lo que los acerca y lo que los distingue : en la exposición Photo España, muestran unas veinte obras de Tichý (y una nueva versión de Tarzan jubilado), hasta el 20 de agosto en el Museo del Romanticismo de Madrid, mientras que a Fieret lo exponen por primera vez en Francia en el BAL hasta el 28 de agosto también. 





Miroslav Tichy, sin título, sin fecha




Son grandes las semejanzas entre estos dos artistas de la misma generación :
educación artística ininterrumpida, estatus social al margen de la sociedad, insumisión, paranoia, obsesión por el cuerpo femenino, indiferencia ante las reglas de la "buena fotografía", lo que conduce a fotografías de calidad incierta, técnicamente hablando, pero con una estética dulce-amarga, borrosa y brumosa, indecisa y soñadora.






Miroslav Tichy, sin título, sin fecha




Me parece que lo que los distingue es la relación con su obra y la manera como es percibida. Resumamos lo que he analizado antes, a Tichý no le importa : se mantiene retirado, no desea mostrar sus fotografías y no quiere ver a nadie, y (por lo menos superficialmente) se satisface con una postura de ermita refunfuñón, sin darle ninguna importancia a su obra fotográfica que aparentemente solo le sirve como pasatiempo. Es alguien que se pasea por el mundo indiferente y despegado, capturando simplemente al azar, escenas que se le ofrecen durante sus errancias. 





Gerard Petrus Fieret, sans titre, sans date (1965-75)




Fieret al contrario pone en escena sus obsesiones, trabaja con modelos que posan para él, en la calle o en el taller, y compone con cuidado sus fotografías, como escribe Violette Gillet en el catálogo, "simulacros de cosas que pasan". Él mismo se califica como "descartiano" (Tichý estaría más bien del lado de Schopenhauer...). 





Gerard Petrus Fieret, sin título, sin fecha (1965-75)




Además, Parece que Fieret ha tenido una necesidad enorme de reconocimiento como artista, asedia a críticos y conservadores, les explica interminablemente su trabajo, obtiene artículos, realiza exposiciones, hace todo para que lo reconozcan, lo acepten, lo celebren, algunas veces con rabia, con cólera y vindicta. Nada de pacífico en él (en checo Tichý quiere decir pacífico). 
Tichý casi nunca firma sus fotografías (sólo conozco una), Fieret firma, más bien dos veces que una, además sella "Foto copyright G.P. Fieret" por doquier, marcando sus territorio, y sobre todo afirmando : "esto es la obra de un artista, la obra mía, que de esta manera usted no podrá robarme", en definitiva se trata de una mercancía, en todo caso de un objeto mercantil.  





Gerard Petrus Fieret, sin título, sin fecha (1965-75)




El uno expresa con rabia "no hay fotos malas", el otro sonríe con despego "solo las fotos malas son buenas". A marginal, marginal y medio. 


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samedi 25 juin 2016

El porvenir del quimigrama

23 juin 2016 por Lunettes Rouges

  
(Artículo original en francés, aquí)



Gundi Falk Intangible Landscape1 quimigrama Unico50 x 60 cm




¿ El quimigrama inventado por Pierre Cordier en 1956, tenía porvenir, fuera de su autor (nacido en 1933) ? Michel Poivert escribía en 2001 (en un boletín de la SFP) "el quimigrama tuvo como hijo único a su padre mismo". Una exposición en la galería Barbado (hasta el 16 de agosto) aporta una respuesta más optimista con el trabajo de una artista austriaca que vive en Bruselas, Gundi Falk. 




Gundi Falk Intangible Landscape15 quimigrama Unico 50 x 60 cm




La técnica peculiar del quimigrama conjuga pintura con fotografía y produce imágenes que no son figurativas o que lo son poco. La mayoría de las que exponen aquí evocan paisajes en los cuales el blanco y negro fotográficos producen tonos marrones o verdosos, en donde creemos ver nubes por aquí, colinas por allí, cascadas más allá o erupciones solares, a veces árboles o personajes mínimos, y sigue siendo únicamente el resultado de los gestos del artista, entre papel fotosensible, revelador, fijador, y otros brebajes químicos. Más que las estructuras, muy a menudo geométricas de Cordier, esta obra ágil recuerda a veces las composiciones de Alison Rossiter, sin la dimensión inexorable del papel caducado, con más poesía, con un gesto pictórico más marcado y sensible. 




Gundi Falk Squares 2_2_15 II quimigrama Unico 50 x 60 cm





Otros quimigramas aquí expuestos son un mosaico de cuadrados pequeños cuyo aspecto general es bastante sobrio, hasta que al mirarlos más de cerca percibimos una jungla exuberante de músculos, ligamentos, órganos desconocidos y fantásticos, entre miedo y sensualidad. Poco importa como lo hayan hecho, de nada sirve preguntarse si ello "sigue siendo foto". Se ve como una visión metafórica de la creación del mundo : así como nuestro planeta nació un día del caos original (ya sea bíblico o científico), igual de esta alquimia desconocida nacen las imágenes. 



Fotos cortesía de la Galería Barbado.



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vendredi 24 juin 2016

Pasado colonial y Premio Foto Novo Banco

22 de junio de 2016, por Lunettes Rouges

  
(artículo original en francés, aquí)




Mónica de Miranda, Field Works, 2016




Como cada año, el Centro Cultural de Belem (Museo Berardo) presenta a los tres finalistas del Premio de Fotografía Novo Banco, cuyo galardonado será anunciado a finales de junio y la exposición durará hasta el 2 de octubre. La edición de este año es honorable, sin más. Los finalistas se interesan todos por el pasado colonial de Portugal, ya sea en Cabo Verde o Mozambique, y son obras interesantes pero a las que les falta algo de impacto y originalidad. 




Pauliana Valente Pimentel, Quel Pedra, 2016



Paulina Valente Pimentel, que sabe perfectamente mostrar los ambientes comunitarios, documenta aquí una comunidad marginal de travestis de Cabo Verde : juega con la ambigüedad de los géneros y enfoca a sus sujetos con empatía. Pero, ni la obscura escenografía, ni el lado demasiado convencional del tema logran convencer. 




Félix Mula, Idas e Voltas, 2016




Félix Mula revisita edificaciones abandonadas en pueblitos de Mozambique, recuerdos de su infancia, de su familia : es una obra de memoria muy personal, con bellas fotografías sombrías, pero en ellas también esperaríamos más energía, fuerza, originalidad. Los granitos de pimienta roja alineados debajo de las fotografías sobran. 





Mónica de Miranda, Field Works, 2016, vue d'exposition




Me parece que Monica de Miranda ha hecho el trabajo más interesante, tanto por la substancia como por su presentación. Allí también se trata de archivos, mestizaje, entre-dos. Fotos antiguas corresponden con las de la artista, con un enfoque más poético que documental : imágenes de plantas, dos niñitas habitando los paisajes. Y sobretodo la fragmentación de las imágenes es como el eco de la dispersión de la memoria, las fotografías se responden y el conjunto de la presentación tiene sentido, hay mostradores de madera, árboles en matero y recorridos con visuales imprevistos. Yo votaría más bien por ella. 


Fotos 1, 2 & 3 cortesía de los artistas y del Museo Berardo. Foto 4 del autor.

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lundi 13 juin 2016

Revisitar la historia de la fotografía (2. Elysée)

04 de junio de 2016, por Lunettes Rouges

  
(Artículo original en francés, aquí)




Israel Arino, Los niños centenarios, 2013, ambrotipio sobre vidrio húmedo, 50x50cm




Mientras que la exposición del MAMVP está basada sobre la visión diferente de un artista sobre la fotografía, la del Museo del Elysée en Lausana, primera exposición que organiza su nueva directora Tatyana Franck, se funda sobre un estudio meticuloso de las colecciones y las técnicas. Los títulos son elocuentes, el uno poético y alusivo, la caja de Pandora, el otro formal y paradójico, la memoria del futuro. En la bonita casa que el Museo del Elysée dejará dentro de unos años (por un nuevo edificio lleno de audacia de una agencia portuguesa fuera de lo común, y que estará cerca de la estación - los gruñones retrógrados parisinos de siempre ya fueron a escupir su bilis habitual a orillas del lago Léman -, en un conjunto museístico que bautizaron la víspera de la inauguración), ante todo descubrimos una revisita de técnicas antiguas en el interior de las cuales dialogan fotografías de antaño que sacaron de las reservas y obras contemporáneas de artistas que utilizan de nuevo esas técnicas. Al contrario que en París, aquí se insiste también sobre la materialidad de la imagen, su textura, su eventual vetustez, lo físico, hasta el punto que un laboratorio presenta un dispositivo que permite ver las fotografías en tres dimensiones (invento que veríamos más bien en un museo de escultura). 





John Dugdale, Mourning Tulips, 1999, cianotipo, 25.4x20.32cm






Daguerrotipos, colodiones húmedos, impresiones en papel encerado, ambrotipios  y ferrotipios, cianotipos, cámara oscura, hologramas, cantidad de técnicas explicadas con claridad (en el catálogo hay además una entrevista con Anne Cartier-Bresson, experta en la materia) y que permiten descubrir los tesoros escondidos del museo. En las primeras salas los artistas contemporáneos utilizan de nuevo esas técnicas obsoletas, y la mayoría hacen sólo eso, un ejercicio nostálgico, es más bien técnica que reinventar, algunas veces con humor (como los casetes de Chris Marclay), algunas veces intentando volver a encontrar algo de la mística de antaño (como los "spirities" de Israel Arino, arriba), pero salvo algunas excepciones con un enfoque más respetuoso que de protesta. También veremos los cianotipos de John Dugdale, fotógrafo estadounidense casi ciego, un holograma de James Turrell y sobretodo los experimentos de Loris Gréaud, único innovador verdadero de este conjunto contemporáneo. 





Loris Gréaud, The Unplayed Notes, 2016, vista parcial





Loris Gréaud transformó las salas del museo en cámaras oscuras, apagó todas las luces y se contentó únicamente captando directamente sobre placas sensibles la poca luz que se colaba por las brechas : sin representación, sin objetivo, sin visor, sencillamente una huella del espíritu del lugar, captar los fantasmas que se encontraran, serie de fotos misteriosas e indeterminadas en un pasillo estrecho. 





Oscar Muñoz, Ante la Imagen, 2008, seis grabados sobre espejo, cada una 15.24x10.8cm




El segundo piso es mucho más interesante pues se agrupan artistas contemporáneos y ellos sí que cuestionan las normas, revolucionan las reglas y no respetan nada. ¿ la fotografía, imagen perpetua y eterna ? Óscar Muñoz reproduce sobre espejos el primer autorretrato de la historia, el de Robert Cornelius, pero sin fijar la imagen : el retrato se irá dañando con el tiempo a causa de la luz y el aire, la superficie se irá oxidando, la memoria, arquetipo de la fotografía, se borrará, la fotografía objeto precioso de colección que se debe conservar con cuidado, desaparecerá. Por el mismo estilo Mark y France Scully Osterman (abajo) no fijan una fotografía de la tumba de Talbot y documentan su desaparición con una hilera de polaroïds tomados dos veces a la semana, documentan la muerte de esa fotografía. 




Idris Khan, Homage to Bernd Becher, 2007, 49.8x39.7cm





Otro postulado, la fotografía permitió descomponer el movimiento (Muybridge), crear series (los Becher), promover la singularidad. Qué puede ser más excitante que ir a contra corriente; superponen decenas de fotografías de gasómetros de los Becher o de hombres en movimiento de Muybridge para hacer una sola, genérica, recomponer lo que estuvo descompuesto, individualizado, un conjunto borroso pero global para crear lo común que perjudica lo único, es lo que pensó Idris Khan. 




Joan Fontcuberta, Googlegram Niépce, 2005, 120x160cm





Hoy la fotografía es numérica, omnipresente, banal. Entonces, dos rebeldes, Joan Fontcuberta y Andreas Müller-Pohle, se dicen, tomemos la fotografía más emblemática, la madre de todas las fotos, el Punto de Vista de Gras y sometámosla al tratamiento numérico, uno a través del montaje (de todas las imágenes Google que aparece haciendo la búsqueda "foto"), el otro a través de la deconstrucción numérica y la saturación informática. Otros juegan con los postulados de representación, Vik Muniz y el chocolate, Pierre Cordier y el quimigrama, Patrick Bailly-Maitre-Grand y la transparencia (sólo nos preguntamos qué hace JR en tan buena compañía al retomar una fotografía de Man Ray). 




France Scully osterman et Mark Osterman, View from Talbot's Grave, 2016, dibujo fotogénico, 12.7x12.7cm




Ahora que la fotografía analógica está agonizando lentamente, algunos se complacen en la nostalgia y la celebración anacrónica de técnicas antiguas; otros -y son los que prefiero- resisten como si fueran insignificantes dandis elegantes que juegan a perturbar el sistema, a rechazar las reglas, a fotografiar fuera del marco. Quizás estén inventando formas nuevas para resistir ante el orden dominante. En todo caso, esos cuestionamientos son bastante agradables y el interés de esta exposición radica también en el descubrimiento de la posibilidad de ese tipo de postura.  

Fotos 3, 4 & 7 del autor

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samedi 11 juin 2016

Revisita de la historia de la fotografía (1. Dibbets)

3 de junio de 2016, por Lunettes Rouges



  
(Artículo original en francés, aquí) 




Anton Giulio et Arturo Bragaglia, Salutando, 1911, 17.5x23cm, Galleria civica de Modène




Dos exposiciones que se interrogan sobre la historia de la fotografía, hoy en París y mañana en Lausana. La de París en el MAMVP (Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París) hasta el 17 de julio, tiene la particularidad de haber sido preparada por un artista conceptual, Jan Dibbets, que conoce bien el lugar. Hacia 1970, Dibbets fue con otros (primero William Anastasi, luego Michael Snow, John Hilliard, Tim Rautert y Ugo Mulas) de los primeros que empezaron ese cuestionamiento por medio de una serie de fotografías cuyo objeto mismo era la fotografía, su proceso, su mecanismo, su esencia, y no lo que representaba : cómo fotografiar en lugar de qué fotografiar. En esta exposición sigue con ese pensamiento y lo sitúa en la historia de la fotografía y más o menos se inspira en las tesis de Vilém Flusser que según explica descubrió cuando estaba preparando la exposición (lo que naturalmente me interesó muchísimo y que explica bien y mejor en el vídeo de su entrevista con Fabrice Hergott, que en el catálogo). Es una exposición preparada por un artista y no por un historiador del arte lo que implica libertad, parcialidad, selecciones curiosas (sobretodo en la última parte, decepcionante) y exclusiones extrañas (de los cinco precursores mencionados antes sólo Anastasi y Snow están presentes; la ausencia de Mulas, en particular, es sorprendente, diría mezquina), con las cuales se puede o no estar de acuerdo. Pero, por lo menos hasta el último periodo es una exposición que no deja indiferente. 




Désiré-François Millet, Cuadros en  el taller de Ingres, hacia 1851, daguerrotipo, 17.2x21.2cm, cliché Guy Roumagnac, Museo Ingres, Montauban




Ante todo hay un arraigo fuerte en la historia de la fotografía : al principio, al lado de un cuadro de Ingres que a Dibbets le parece fotográfico, aparece la fotografía por Desiré-François Millet de un cuadro de Ingres que desapareció (con la famosa Madame Moitessier), y que sin duda destruyó la segunda esposa del artista, Delphine Ramel pues estaba encima de la cama matrimonial y representaba a la primera, Madeleine Chapelle, voluptuosamente desnuda (esposa de sustitución, además, pero eso es otra historia). Que un artista que tan duro le dio a la fotografía (firmó una petición "contra toda asimilación de la fotografía con el arte") vea que la misma fotografía salva así una de sus obras es una bonita revancha. Ah, la misma imagen (reproducción de un daguerrotipo) está también en este momento en el Petit Palais : primer indicio de que aquí poquísimo les importan los vintages y los originales y que lo que cuenta es la imagen, reproducida, los contratipos, la imagen multiplicada y no el original con su soporte (excepto en la última sala...)




William Henry Fox Talbot, Photomicrograph of insect wings, vers 1840, 32x21cm, Lacock Abbey





Después vemos (sobretodo reproducciones) algunos monumentos históricos de Niécpe a Bayard, en donde se piensa en la fragilidad, la reproductividad, la desaparición (el fisautotipo de Niépce, La Mesa servida y su reconstitución). Se habla mucho de la fotografía como huella de un objeto (en particular del fotograma), ya sean plantas, conchas de mar, encaje o el ala de una libélula, también el cielo, las estrellas y la luna, con los pioneros que supieron fotografiar el cielo y el infinito. 




Etienne-Léopold Trouvelot, Etincelles directes obtenues par la bobine de Ruhmkorff ou la machine de Wimshurst, dites Figures de Trouvelot, 1888, aristotype, 40x60cm, CNAM




Es una introducción al descubrimiento a través de la fotografía de lo que el ojo humano no ve, lo infinitamente lejos y lo infinitamente pequeño, los rayos X (el cartel de la exposición es el cráneo de Meret Oppenheim) y los destellos de Trouvelot (que además fue un entomólogo aficionado poco inspirado). 





Eadweard Muybridge, Plate 187, Dancing fancy, no.12, Miss Larrigan




Después, por le mismo estilo, la fotografía del movimiento con una sala estupenda Muybridge (y solamente cuatro Marey, qué lástima : privilegiaron, como a menudo, lo espectacular y no lo científico). Dibbets subraya, de forma clásica lo que le aportaron al cine mientras que yo veo un anti cine, una descomposición del movimiento en imágenes fijas en lugar de una animación móvil de imágenes fijas. Más que los desnudos ambulatorios de Muybridge, disfruté el erotismo más discreto de la bailarina drapeada que da vueltas y apenas deja ver sus encantos. También descubrimos a los hermanos Bragaglia (arriba) cuyo fotodinamismo es más un intento para hacer sentir el movimiento que para representarlo. Y el movimiento detenido es también la famosa gota de leche de Edgerton. 




Gustave Le Gray, Marine, étude de nuages, 1856-57, tirage sur papier albuminé à partir de deux négatifs sur verre au collodion, 31x39.8cm, MUCEM, prêt au Musée de Troyes




Una etapa apasionante de esta reflexión sobre la fotografía es el famoso montaje de Gustave Le Gray que reúne un cielo y un mar fotografiados por separado : punto seminal de todas las discusiones sobre el retoque y la veracidad fotográfica y también primera manifestación de la voluntad (¿deliberada o disimulada?) de distanciarse de la fotografía realista y representativa : hacer obra original para (de)mostrar mejor, utilizar como ojo un aparato que ya no funciona, que no es solamente un órgano de visión reproducida lo más idéntica posible sino que se ha convertido en un dispositivo de creación. La siguiente etapa es Stieglitz y sus Equivalentes, fotos de nubes en las que el motivo y la forma priman sobre la representación. 




Alvin Langdon Coburn, Vortograph, 1917, 20.8x15.7cm, Eastman Museum Rochester




De ahí nos vamos hacia la abstracción, hacia la fotografía cuyos motivos geométricos son irreconocibles, pero dicen algunos que, siendo todavía y siempre una captura de lo real ante el objetivo no es verdaderamente una fotografía abstracta sino una fotografía de lo abstracto : los pavimentos de Brassaï y las tasas de Strand se acercan a lo real mientras que los prismas del vortógrafo de Coburn se alejan. Casi podríamos dejarlo aquí, con los fotogramas de Man Ray y de Moholy-Nagy, con las series de los Becher, Boltanski o de Feldmann, con el conceptualismo fotográfico de Anastasi, de Snow y de Dibbets (que tiene la elegancia de mostrar solo una de sus fotografías). Y podríamos concluir con las obras despojadas y secas de James Welling o de Liz Deschenes (dos ejemplos de la fotografía experimental contemporánea estadounidense), comparando las citaciones de Flisser y de Moholy-Nagy para que no se respetasen reglas y códigos. Y hubiéramos admirado la riqueza visual y conceptual de esta exploración fotográfica. 




Seth Price, Letters, 2012, toiles et doublures imprimées, 243x243x5cm




Es entonces verdaderamente una pena que la última sección reúna "objetos fotográficos", un concepto desequilibrado que se le debe al crítico Markus Kramer, allí agrupan fotografías aplicadas a objetos tridimensionales que a pesar de su lenguaje muy pos moderno, es difícil percibir otro interés que no sea lo espectacular. 


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samedi 4 juin 2016

¿ Prohibirles el Aduanero Rousseau a los menores de 18 ?

01 de junio de 2016, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)





Aduanero Rousseau, La Guerra, hacia 1894, 114.5x195cm, Orsay



El Aduanero Rousseau (Orsay hasta el 17 de julio), ¿ es un pintor amable, bueno, suave, que pueden mostrar a sus (pequeños) nietos sin problema ? ¿ es un pintor de fácil acceso, de motivos sencillos y fácilmente comprensibles, simple y sin mucha profundidad, para resumir, simplón ? ¿ inocencia arcaica como dice el título de la exposición ? Una opinión que se comparte comúnmente (la escuela maternal de mis pequeños está organizando una visita...), pero ... Pero miren bien esos cuadros, abran los ojos. No tanto sobre los encantadores paisajes, las vistas de París, los símbolos y banderas, las celebraciones pacíficas y los pescadores con caña. Miren primero su Guerra, miren bien ese cuadro de horror, de drama, de terror : ¿ es inocente esta representación del monstruo asesino ? Un cuadro a medio camino entre la Comuna y Verdun (1894) es arcaico ? Vean ese caballo monstruoso, vean a esa amazona agitando el hierro y la llama, vean esos cadáveres, esos cuervos caníbales y ese paisaje devastado y luego atrévanse a dormir tranquilos, atrévanse a olvidar el Camino de las Damas, Hiroshima, y Sabra y Chatila, ¡ atrévanse !  





Douanier Rousseau, La encantadora de serpientes, 1907, 167x189.5cm, Orsay



Vayan luego a alegrarse ante los paisajes exóticos, lujuriantes y sensuales - una muestra del Paraíso, le dirán -, mírenlos bien. ¿ La encantadora de serpientes, negra azabache, desnuda bajo su cabellera, embocando su flauta, hechicera y maléfica, le da la impresión de estar en el paraíso ? O al contrario ¿ se ve a medias en su oscuridad para preocuparlo, hechizarlo y destruirlo ?




Douanier Rousseau, El Sueño, 1910, 204.5x298.5cm, MoMA




Y Yadwigha, la odalisca del Sueño, ¿ cree usted verdaderamente que ella es una suave y amable criatura exótica sometida a sus deseos ? No le parece que es insumisa, dominadora y acusiante ? Y sus acólitos, fieras dispuestas a devorarle, y el flautista negro de taparrabos chillón ¿ no están allí para quitarle todo sueño orientalista y colonial y hacerle pagar caro su deseo más querido ?





Douanier Rousseau, Eva, 1906-07,n 61x46cm, Hambourg Kunsthalle




Eva al fin, cómplice de la serpiente, firmaría si fuera aún necesario el fracaso y la expulsión del paraíso. 




Douanier Rousseau, El león con hambre se tira sobre la antílope, 1898-1905, 200x301cm, Beyeler





Douanier Rousseau, Combate entre un tigre y un búfalo , 1908, 170x189.5cm, Cleveland MoA




Douanier Rousseau, Caballo atacado por un jaguar, 1910, 90x116cm, Moscou Musée Pouchkine




Escapémonos de esas tres brujas para ver la belleza idílica de los animales de la jungla. Desgraciadamente, allí también reina la ley de la jungla, precisamente, la violencia y la muerte : el león mata a la antílope, el tigre devora al búfalo, el jaguar ataca al caballo. Tres matadores que afirman su poder y abrazan sus presas, tres víctimas paralizadas, incapaces de defenderse y sin resistencia. Así va el mundo... Podemos dejarnos distraer por los tres monos jugando, con su rasca espaldas y su botella de leche, pero Rousseau nos está diciendo que no es un juego y que su mundo, el mundo que nos describe, es un mundo de violencia, dolor, poder y sufrimiento. ¿ es verdaderamente una exposición para llevar a los niños ?


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Amedeo de Souza Cardoso

31 de mayo de 2016, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)



Amadeo et Lucie de Souza Cardoso, Manhufe (PT) vers 1914-15




Redescubrimiento de un artista desconocido, ¿ cómo tantos otros ? La exposición Amadeo de Souza Cardoso en el Grand Palais (hasta el 18 de julio) interesa pero no entusiasma. Un artista que murió a los 31 años, que de su vida adulta pasó 8 años en París y 4 en Portugal (en donde muere de la gripa española en 1918); un caballero de provincia de un norte lejano y tradicional con rasgos de vividor algo hastiado y que llega a descubrir la cuidad luz, la pintura y las mujeres; un pintor a quien lo medieval, el estilo japonés, el campo y los animales inspiraban, oscilando entre futurismo, orfismo (con los Delaunay) y cubismo. 




Amadeo de Souza Cardoso, Regreso de la caza, 1911, 30x64cm, Muskegon Museum




Movimiento, velocidad, afirmación de colores, los cuadros que más resaltan son tal vez los futuristas, como los caballos que se apresuran y se entrelazan. 





Amadeo de Souza Cardoso, Título desconocido (Montañas), hacia 1912, 100x100, Gulbenkian





Montón vibrante de colinas muy a la Cézanne. 






Amadeo de Souza Cardoso, Titulo desconocido, hacia  1916, 27x21cm, coll. part.




Y una abstracción coloreada que recuerda un poco a Kupka. También bonitas ilustraciones como la Leyenda de San Julián el Hospitalario de Flaubert. Descubrimiento interesante, pero de ahí a considerarlo como el "secreto mejor guardado del arte moderno", hay un gran paso. 


Fotos 2, 3 & 4 del autor

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vendredi 3 juin 2016

Montrouge : descubrimientos

30 de mayo de 2016, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)






Marwan Moujaes, 40 días de duelo, 2015, vidéo




En lugar de enfocarme (como muchos) sobre los cambios de escenografía (algo de sobriedad después de Matali Crasset), de presentación (entre una serie de stands de mono artistas y una exposición más temática) y de facilidad (los carteles son un desastre, demasiado abajo y mal escritos con letras pequeñísimas) - de lo mejor y lo menos bueno, y sobre una polémica inútil entre dos buenos comisarios - yo prefiero, como siempre, hablarles de los artistas que descubrí. Una vez más en Montrouge, me siento más bien aparte en cuanto a la decisión del jurado : podemos pasar los susurros de Anne Le Troter, y la deconstrucción de una cuchara de Clarissa Baumann, pero ¿ cómo es posible premiar un vídeo pixelizado de agua que corre ?,  me parece que esto es al arte lo que Muzak es a la música, un somnífero aséptico;  y ¿ una carabela portuguesa construida con desechos ? Sigamos con mi descontento y ni hablemos de las frases habituales de tipo "interrogar nuestro modo de pensar, el de una civilización de tecnologías avanzadas" ni del diálogo pomposo y vacío entre poeta, oráculo, guardia y rey. Así que vayamos a lo que me gustó. 






Camille Llobet, Voir ce qui est dit, 2015, dos vídeos





Primero, el bonito e inteligente trabajo sobre el lenguaje y la traducción de Camille Llobet, que ya me había interesado hace unos años : en el primero de sus dos vídeos pasamos de la música al signo, en un segundo pasamos del significado a la palabra, todo ello a través de los gestos. Un director de orquesta dirige con ardor un ensayo, sus gestos son de lo más expresivos pero no oímos la música ni vemos a los músicos (solo vemos de vez en cuando la punta de un arco). Al lado del director una jovencita que tampoco oye la música, es sorda y posiblemente perciba las vibraciones que resuenan en su propio cuerpo, y sobretodo, ve a los músicos tocando frente a ella y traduce la escena con gestos puesto que es así que ella sabe expresarse, son gestos y mímicas que corresponden con los gestos más técnicos y codificados del director. La reinterpretación de la joven es desordenada y emotiva, barroca, llena de energía, bastante egocéntrica : mientras que los brazos del director se abren y engloban en ellos la orquesta, los de la joven, se notan más cerrados, más recogidos, más para su placer solitario. Él emite ella recibe y entre ellos dos están los intérpretes, es decir los músicos con sus gestos y sonidos. Nosotros igual de sordos ante la película muda, creyendo escuchar la música... (algunos más expertos que yo tal vez reconozcan incluso la música). El segundo vídeo intenta traducir las palabras de la joven a gestos y según parece se ha tomado algunas libertades con los códigos de la LSF (lengua de señas en francés) : un intérprete de LSF intenta pasar a palabras lo que la joven signa, titubea, es como si comentara una lectura que hubiera sido signada. Es a la vez una obra sensual en la cual los cuerpos están muy presentes y no pueden dejar indiferente puesto que las emociones son fuertes y hay además una reflexión compleja sobre la traducción, el paso, lo que se pierde y lo que se enriquece.   






Maha Yammine, Obús, 2015





Luego dos artistas libaneses, los dos de la escuela de Valenciennes : Marwan Moujaes filmó erupciones solares durante cuarenta días, duración del duelo por los niños que mataron en Siria (arriba). Maha Yammine, dispuso en el suelo frágiles montoncitos de arena que podrían ser ojivas de bombas o simplemente botellas : una obra fina y discreta, de juego y destrucción al lado de otras demasiado parlonas.






Golnâz Pâyâni, Oasis, 2015, libro de artista





Otros más, el proyector cinematográfico con banda perforada de Remi Amiot, como indicio de una respiración, y su máquina fotocopiadora automatizada que graba los fantasmas del ambiente; la obra metódica de Thomas Merret sobre la luz y su descomposición; las iglesias caucásicas de Román Kronenberg confrontadas con edificios en construcción en Turquía, bajo los auspicios de una metáfora entre Dioses y Titanes. En fin, el libro precioso de la artista de origen iraní Golnâz Pâyâni que retoma las fronteras de todos les países del mundo uniformizados a escala, desde el más compacto hasta el más fragmentado : 196 contornos dentados, que tienden a desaparecer, que tienden a la invisibilidad. Se nota que es una artista que habrá que seguir...


Estas son las obras que me impactaron : bastante políticas (me doy cuenta después), bastante medio orientales (Líbano e Irán), bastante femeninas, pero son sobretodo obras de interpretación, de transmisión, cargadas de sentido más que de efecto. 

Fotos 1, 2 & 3 del autor.


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